Las noticias económicas son como para volverse loco. Los que las leemos -o leemos al menos los titulares- sólo tenemos una cosa clara: crisis, haberla, hayla. ¿Mucha, poca? ¿Terminará pronto? ¿Se alargará más de lo previsto? Nadie lo sabe, aunque todo el mundo habla/escribe sobre ello.
Y sobre los créditos y préstamos también. Tan pronto nos dicen que las pymes reciben más crédito como que las cajas dan menos préstamos. Y quizá una cosa no sea incompatible con la otra, pero al menos suena raro.
Como de lo primero ya os hablamos hace unos días, nos centraremos en lo segundo: según leemos en El Economista, “el flujo de los préstamos continúa cerrado y su caída se va profundizando mes a mes. En septiembre es especialmente relevante el descenso que experimentan las hipotecas. Estas operaciones de nueva contratación se desploman un 30,2 por ciento en el conjunto del sistema”.
Y todo porque las cajas dicen “no” a muchos créditos y préstamos solicitados. En el otro lado de la balanza están los bancos, que en septiembre pudieron aumentar su liquidez gracias a la colocación de deuda, lo que contribuyó a aumentar su concesión de créditos y préstamos.
¿Conclusión? Quizá sea mejor pedir dinero a los bancos, porque nos lo pueden conceder con menos problemas… aunque, eso sí, a un precio algo más alto.