El grifo del crédito está cerrado, pero las familias no pierden la esperanza. Hoy leemos en Expansión que aumenta la petición de créditos hipotecarios para la adquisición de viviendas. Es la primera vez que se incrementan desde 2006, según el Boletín Económico del Banco de España.
Sin embargo, el buen dato de las hipotecas no se traslada al resto de los préstamos, que siguen adoleciendo de parálisis.
Según Expansión, “Las solicitudes de créditos al consumo y para otros fines por parte de las familias se mantuvieron estables, si bien después de tres años de retrocesos”.
En cualquier caso, el hecho de que se pidan más créditos no quiere decir que se concedan más fácilmente, sino todo lo contrario: las entidades han aplicado un “cierto endurecimiento” en los criterios de aprobación de nuevos préstamos, posiblemente porque los propios bancos tienen más difícil lograr financiación en los mercados de capitales.
Y precisamente el endurecimiento a la hora de aprobar los créditos puede ser una de las causas por la que repunten los créditos hipotecarios y no se note este incremento en el resto de los préstamos: en el caso de las hipotecas, los bancos siempre tienen una propiedad segura como aval (aunque no les interese disponer de patrimonio inmobiliario, sino de liquidez); sin embargo, los avales de créditos al consumo y préstamos personales son, a menudo, más difíciles de ejecutar.