Se podrá tener o no trabajo. Se podrá tener más o menos tiempo. Diez días o dos meses. Más o menos dinero. Pero a lo que nadie renuncie, aunque esté en el paro, aunque sólo tenga cinco días libres o aunque no tenga ahorros de dónde tirar, es a retirarse unos días de vacaciones.
Claro que parece lógico pensar que la falta de dinero es el peor de los supuestos. En tal caso, ¿cómo vas a poder pagar el asueto? La solución se llama “crédito rápido“ y es una opción que en estos momentos barajan muchas, muchas familias para no renunciar a sus días de vacaciones.
Los créditos rápidos no son otra cosa que un anticipo de capital, habitualmente con un límite máximo de 6.000 euros, para amortizar entre cinco y ocho años. ¿Problema fundamental? Los tipos de interés, que suelen ser muy elevados, habitualmente de entre un 21% y el 25%.
En el mercado hay muchas opciones de créditos rápidos, unas más fiables que otras. La primera premisa es huir de entidades poco fiables. Una vez descartadas las ofertas más dudosas, podemos consultar algunos de estos productos:
Vía Consumer Eroski.