Cada vez hay más morosos. O, lo que es lo mismo, cada vez la gente paga menos, más tarde y peor. Para muchos esto es el día a día, pero parece que cuando es el propio Banco de España quien da los datos, la cosa toma peor cariz.
Las cifras caen por su propio peso: la tasa de morosidad del sistema financiero español se situó al cierre del mes de abril en el 5,49%, frente al 5,33% de marzo y el 4,5% de abril de 2009. Roza los 100.000 millones de euros y es la más alta en los últimos 14 años.
Por tipo de entidad financiera, las cajas de ahorros registraron una tasa de créditos malos del 5,51%, medio punto más que un año atrás. Sus activos dudosos alcanzan los 48.105 millones de euros, apenas 3.500 millones más que en abril de 2009.
Mientras, entre los bancos la morosidad es del 5,4%, con 42.760 millones de créditos problemáticos. En abril de 2009 estos guarismos eran del 3,81% y 30.777 millones.
En el punto de mira, como siempre, la construcción: la morosidad de los préstamos concedidos por las entidades financieras para actividades inmobiliarias repuntó en el primer trimestre hasta el 10,85%, la cifra más elevada la historia.
Estos datos se conocen un día después de que se apruebe la Ley de Morosidad. No está dirigida exactamente a los mismos morosos de los que habla en Banco de España, pero para pymes y autónomos puede ser un auténtico balón de oxígeno: se fijan unos plazos máximos de 60 días para los pagos de empresas a sus proveedores, en el caso de las administraciones públicas el plazo será de 30 días. Además, se elimina la posibilidad de que las empresas negocien otros plazos superiores de pago a los fijados por la ley.