A la hora de invertir o contratar productos bancarios es obligación de los bancos explicar al cliente todas y cada una de las claúsulas del producto, así como su evolución durante las fluctuaciones del mercado.
Esto es lo deseable, sin embargo, parece que dista un poco de la realidad. Un estudio de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa (CEACCU) revela que en España los consumidores contratan productos bancarios sin saber y presionados por el banco.
Contratar un producto bancario sin conocer a fondo todas sus características o lo que implican sus claúsulas puede deparar sorpresas, como las que se llevaron con la bajada de tipos aquellos usuarios que tenían claúsula suelo en sus hipotecas o un swap.
¿Pero quien es el responsable de este tipo de sucesos? Por una parte, es el consumidor quien, ante la urgencia para realizar una inversión, no se informa antes del producto que quiere contratar y si lo hace, es solamente a través del banco cuya razón de ser,no lo olvidemos, es vender productos y servicios bancarios.
Por otro lado, estaría la responsabilidad de los bancos, los que muchas veces transmiten al consumidor la urgencia de contratar un producto bancario sin apenas informar de sus características.
Según el estudio de CEACCU, realizado a 1.700 personas, en un 70% de ocasiones las entidades bancarias no ofrecen tiempo al usuario para que pueda revisar las claúsulas del contrato, lo cual va contra la normativa financiera. Si tenemos en cuenta, además, que el 60% de los usuarios tienen como principal fuente informativa a su entidad bancaria, no es de extrañar que uno contrate productos que a la definitiva no resulten como esperan.
Pero los malos hábitos de los consumidores financieros van más allá: uno de cada cuatro clientes no conserva la documentación de sus inversiones, sólo un 40% lee la letra pequeña y el 65% se informa de los costes del producto, el 50% desconoce los términos financieros de los que habla el banco, así como su derecho para recibir la documentación de sus inversiones por escrito. Sólo el 3,8% rellena el cuestionario MIFID, fundamental para valorar el perfil del inversor.
Independientemente de lo anterior, otro importante apartado del estudio lo ocupan las falsas creencias de los ahorradores. Un 11% de los encuestados creen que comprar acciones no entraña riesgos, al igual que colocar el dinero en fondos de inversión (14,5%).
Del mismo modo, otros tópicos pasan por que los depósitos están garantizados al 100%, los planes de jubilación tienen beneficios fiscales o que los planes de pensiones no pagan impuetsos por sus prestaciones.
Este informe de la CEACCU pone en evidencia dos grandes cuestiones: la cultura financiera en España sigue siendo una de las asignaturas pendientes del Ejecutivo y los bancos, en ocasiones, realizan prácticas poco transparentes y faltas de ética con el objetivo de enriquecerse.
Como no sabemos si ambas controversias tendrán solución a corto plazo, por lo menos estaría bien que, como consumidores, tomásemos medidas. Por eso aquí os dejo la Guía Práctica Gratuita de los productos de ahorro e inversión que ha elaborado la CEACCU.