Las cajas de ahorro del centro geográfico de España nacieron y se desarrollaron al servicio del campo castellano. Las entidades de crédito de Castilla y León, de Aragón y de La Rioja financiaron las necesidades agrícolas de grandes propietarios, cooperativas y minifundistas cerealistas durante décadas. No en vano, a mucha de estas entidades de ahorro, se las sigue recordando como ‘Las Cajas del Trigo’.
Hoy, medio siglo despúes, los negocios se han diversificado, los capitales de las cajas sostienen la actividad productiva y comercial de una nueva industria transformadora de los productos del campo o de otra, de mayor proyección, que ya no tiene nada que ver con las tierras de cultivo. Aún así, las cajas de la zona siguen siendo una referencia para los agricultores y para los propietarios, y el negocio del campo se mantiene con ofertas que se quieren adaptar a las nuevas demandas de financiación y a formas de explotación diferentes.
Caja Duero es una de esas entidades ‘cerealistas’. Ofrece préstamos para las contingencias no esperadas como pueden ser las derivadas de daños pluviométricos o para el gasóleo, a un plazo de cinco años, incluido uno de carencia. Su llamada cuenta agraria, incluye créditos para todas las campañas, y tiene como principal aportación evitar los incómodos inconvenientes de las solicitudes de financiación para cada producto. Se incluye, todas las compras de factores de producción, seguros, o recibos, así como facilitar la gestión en las compras y ventas que se realicen. También incluye anticipos de ayudas y subvenciones.
Caja Segovia, por su parte, ofrece una amplia gama de servicios y productos para financiar al sector agrario a través de varios créditos que van desde los anticipos de la PAC hasta ayudas para realizar inversiones de mejora en las estructuras agrarias, pasando por la contratación de productos agrarios, o campañas de crédito agrícola.
No lejos, Caja de Ahorros de la Inmaculada tiene su CAI Credicampo, cuenta de crédito especial para agricultores que financia las necesidades de circulante. Es especialmente útil para realizar los pagos de semillas, fertilizantes y abonos. La CAI sólo contempla abonar intereses por las cantidades dispuestas. Tienen un plazo de hasta once meses y aplica un tipo de interés fijo.
Caja Rioja atiende a las necesidades del campo con sus Préstamos Campaña, destinados para la compra de materias primas necesarias para la explotación agrícola a un plazo de hasta 12 meses.