Los dedos en la llaga | Quierocredito.com

El polémico informe emitido recientemente por la agencia de calificación de riesgos norteamericana Moody’s y que se refería a la supuesta mala salud real del sistema financiero español, sigue agitando las aguas turbulentas en las que navegan las entidades bancarias españolas en estos tiempos de crisis. Una de las aspiraciones y prioridades del sistema crediticio español ahora es seguir inspirando confianza y los datos que apunta Moody’s van en la dirección contraria. Los dedos han tocado en la llaga.

El informe Moody’s señaló que las refinanciaciones y los canjes de deuda por activos están retrasando el reconocimiento de la morosidad por parte de las entidades de crédito. Así, cuando un crédito está a punto de entrar en mora, y antes de que sea necesario provisionarlo, el banco pacta con el cliente una refinanciación de la deuda o compra la garantía que cubría el préstamo. Esta medida, según Moody’s, se plantea como un subterfugio para no reconocer pérdidas.

Lo que late en la controversia, y es el centro del esfuerzo de las entidades españolas para lavar su imagen pública, es que los bancos no están haciendo ocultación alguna de pérdidas.

Moody’s señala que las provisiones para insolvencias generadas por las entidades hasta el mes de junio ascendieron a los 6.300 millones de euros, para la agencia estadounidense fueron en realidad 13.000 millones.

Y es que, la agencia estadounidense mantiene, además, un déficit de provisiones para el sistema financiero español que sube hasta los 57.000 millones de euros. Las pérdidas por la crisis del crédito en el sector estaban en junio en torno a los 108.000 millones de euros y las provisiones sólo alcanzaron a los 51.000 millones.

Los portavoces de los bancos españoles señalan en su defensa que ampliar los plazos de los créditos para las familias y empresas es una manera de no estrangular a los clientes solventes que atraviesan dificultades temporales por efecto de la crisis.

En cualquier caso, tal y como están las cosas, la refinanciación no tiene porque ser mala, sólo que introduce una variable de riesgo dentro de un panorama económico general ya de por sí inestable y expuesto. Se trata de no convertir el remedio en vicio.

19 de Octubre de 2009

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