El mundo del crédito ha cambiado, los bancos se centran en la captación de pasivo a personas y en concesión de financiación en términos de empresa.
El equilibrio que buscan las entidades, contempla a las administraciones públicas como principales destinatarios de los créditos concedidos y formalizados, créditos que los bancos financiarán con la captación de pasivo a través de los clientes.
Los bancos han encontrado a sus clientes preferidos en las administraciones públicas. La financiación a los gobiernos supone en España el doble que la Unión Europea.
La crisis ha supuesto un cambio de tendencias en términos de crédito, con la concesión de financiación a pymes y familias prácticamente congelada, los bancos han decidido centrar sus esfuerzos en conceder financiación a las administraciones públicas.
La administración pública se ha convertido en el cliente principal para captar negocio y conceder financiación. Así, los créditos a la administración se han incrementado en un 28% en el segundo trimestre del año, suponiendo hoy un 3% del total de créditos concedidos en el último año.
El sector financiero piensa que las administraciones públicas necesitan el acceso libre a la financiación para abonar los servicios recibidos, pero se sabe que pagan y no pueden quebrar.
Los riesgos de incurrir en morosidad disminuyen considerablemente, ya que las administraciones públicas cuentan con los fondos estatales para devolver los créditos formalizados.
Solo en el mes de junio la concesión de financiación se ha incrementado cerca de un 11% situando a España cómo excepción del conjunto de la unión europea.