Las medidas anticrisis del gobierno parecen no haber calado muy hondo en los ciudadanos, las empresas de crédito, préstamos personales y créditos al consumo, informaron que en el primer trimestre del año la concesión de créditos para la compra de vehículos descendió un 51%.
La mitad de este 51% se destinó a la adquisición de coches nuevos arrojando un dato de una disminución del 53%.
En cuanto al mercado de segunda mano la caída registrada en turismos fue del 34% y en términos de coches de empresa o vehículos comerciales el desplome fue aún mayor un 63%.
En términos de morosidad la tasa de impagos supera a la banca y la duplica en las cuentas de las entidades de financiación.
Estos datos, más allá de una crítica situación financiera de las familias y empresas españolas, invita a un análisis más profundo; la producción.
El crecimiento, evolución y desarrollo de un país se mide en términos de producción y en un momento como el actual en el que el mercado de la construcción está paralizado, los datos relativos al sector del automóvil, otro de los sectores “rey” de las economías, indican la paralización y colapso que vive nuestra economía.
Los datos de la adquisición de vehículos de empresa o comerciales, muestran una caída brutal en términos productivos del tejido empresarial español, lo que incide directamente en los datos del desempleo.
Todo forma parte de una proceso de ajuste de la oferta a la demanda, en la fase de descente del ciclo económico, donde unos sectores arrastran a otros.