En la actualidad, no parece un buen momento para realizar inversiones empresariales teniendo en cuenta la falta de liquidez que sufre buena parte del conjunto empresarial español.
Las opciones para llevar a cabo inversiones empresariales a grandes rasgos podrían reducirse a 2 alternativas: con recursos propios en caso de disponer de liquidez suficiente, o bien, recurriendo a financiaciones y por tanto a endeudamiento con entidades financieras.
Las empresas que opten por la segunda opción tendrán en Caja de Ávila una entidad a la que poder acudir, y más concretamente a su Préstamo para Inversiones.
La competitividad pasa en muchas ocasiones por modernizar parte de la maquinaria por ejemplo, o por renovar parte del inmovilizado de la empresa.
Caja de Ávila ofrece un producto flexible orientado a la adecuación del mayor número posible de empresas que deseen solicitar alguno de los préstamos para empresas.
De esta manera los empresarios podrán adecuar los plazos de amortización en función del estado contable en el que se encuentre la empresa.
Con este sistema Caja de Ávila pretende optimizar la contratación de préstamos para empresas y con ello facilitar el acceso a los mismos a colectivos, autónomos o PYMES.