Frente a la caída de los tipos de interés y del precio del dinero, la banca reacciona subiendo los intereses a sus operaciones de crédito.
Hace un año la media para prestamos al consumo estaba situada en el 10,55%, ahora se sitúa en el 11,55 %.
Esta subida según las cajas y bancos esta justificada por la baja demanda y por el incremento de la morosidad.
Cuanto más morosos, más interés para poder compensar la falta de ingresos.
No podemos decir si esta estrategia del mercado financiero es la más correcta, pero lo que es obvio es un descenso muy pronunciado en la demanda de prestamos al consumo.
Ahora mismo, los españoles están aumentando su poder adquisitivo, y según varios estudios, el indice de ahorro se esta elevando considerablemente. Estos ahorros se están enfocando en la búsqueda de cierta tranquilidad y seguridad.
Ahora las grandes compras, como vehículos y mobiliario, se están posponiendo lo máximo posible, la incertidumbre hace que la gran mayoría de los españoles este muy reticentes a estos gastos.
Lo que es curioso, es aquellos que tienen un puesto de trabajo fijo, que tienen unos altos ingresos, están también descendiendo su consumo, algo que perjudica a todos.
Es lógico pensar que quien posee un alto poder adquisitivo, ahora posee más aún, por lo que debería incrementar sus gastos para su propio beneficio y el de la economía del país.
Las entidades financieras, ante el miedo del impago, endurecen las condiciones y elevan los intereses.
Dentro de todo este panorama no todas las entidades son iguales, y debemos comparar o buscar en portales especializados la información necesaria. La competencia entre entidades financieras provoca la aparición de determinadas oportunidades muy ventajosas.
Buscar y comparar nos hará ahorrarnos una buena cantidad.