Son ya cuatro las subidas consecutivas de la morosidad en los creditos. Tanto los particulares como las empresas han pospuesto sus pagos y han hecho que la tasa de morosidad siga en aumento.
Aunque el indicador es muy bajo (apenas 0,822%), muchos no dejan de quitarle los ojos a este problema que no es más que una evidencia de la falta de liquidez de muchas familias, que en algunos casos están agobiadas por los aumentos de precios empujados por la inflación.
No obstante, hay quienes se confían en el desarrollo de la economía española y subestiman estas subidas que se muestran mínimas ante las pupilas de los analistas financieros. La Asociación Española de Banca asegura que aún no se puede hablar de situación de impago de los creditos en España… es decir, que no se puede hablar de una situación que la banca no pueda afrontar.
Pero no es de sabios ser tan confiados. Si bien la banca ha sido habilidosa y ha contando con todos los mecanismo para hacer frente a estos índices (pírricos, porque lo son) de morosidad en los creditos, no deberíamos desdeñar lo que hay detrás: una situación económica en la vida de las familias que no está siendo del todo tomada en cuenta y que ya está generando consecuencias, pocas, pero consecuencias en fin.